lunes, 30 de enero de 2012

Ficción-Historia


Con motivo de una mudanza revisé mis papeles y me encontré una carta del profesor Seymour Menton en que me acusa recibo de un ejemplar de la revista Universidad de la Universidad de México (septiembre, 1985) en que apareció un artículo en que comparo El mundo alucinante de Arenas con las primeras novelas de Carpentier.


Yo lo había conocido en 1983 en un congreso en Brown University y le envié mis textos con la esperanza de que me pudiera ayudar a conseguir un empleo en Estados Unidos.
 
Para entonces ya había publicado un artículo sobre
Los pasos de López de Ibargüengoitia en la misma revista y estaba en prensa otros acerca de El arpa y la sombra, de Carpentier, y En busca del Gran Khan de Blasco Ibáñezque se publicó en Cuadernos hispanoamericanos; también, otro sobre Los perros del paraíso, de Abel Posse, que apareció en Omnia y la revista alemana Humboldt ese mismo año.

Tenía también muy avanzado otro artículo sobre las novelas basadas en las crónicas de la rebelión de Lope de Aguirre, que se publicó tres años después en
Cuadernos americanos.

Se trataba, en fin, de una serie de artículos sobre la nueva histórica hispanoamericana.


Menton se puso a escribir al respecto y publicó una serie de artículos sobre Noticias del imperio, La guerra del fin del mundo, de Vargas llosa y El general en su laberinto, entre otras novelas. Finalmente, los reunió en un libro, que en español le publicó el Fondo de Cultura Económica, y en inglés la Universidad de Texas.


En una nota de pie de página, se refiere a mis artículos y me menciona entre los primeros críticos que detectaron la aparición de una nueva novela histórica, después de él, pero agrega que "Ninguno de estos críticos trató de hacer distinciones entre la nueva novela histórica y la tradicional".



Sin embargo, eso es lo que hago en el artículo del que me acusó recibo en su carta, pero que mañosamente no incluyó en su bibliografía.