viernes, 13 de septiembre de 2013

Los escritores como atracción turística

Me acaba de escribir un colega, Lauro Zavala, que estuvo una semana en Chile, participando en un encuentro sobre cine.
Me cuenta, entre otras cosas, que visitó “las tres casas de Neruda”, que “estaban llenas de turistas nacionales y, sobre todo, extranjeros”.
“Las visitas guiadas se hacen acompañadas por una grabación, en varios idiomas,”, me describe, “aunque también hay guías disponibles (en varios idiomas). Cada casa tiene una tienda, una cafetería y sus propios folletos, libros, postales, videos y souvenirs, como el pez característico que corona la casa de Isla Negra. En la casa de Isla Negra hay una sala preliminar con grandes imágenes en las paredes que resumen la vida de Neruda. En la casa de Valparaíso se proyecta un video con una entrevista a Neruda. En la tercera casa, La Chascona, se venden libros de Neruda ilustrados para niños.

Además, Lauro visitó “la casa (yo diría, la inmensa y magnífica hacienda) donde vivió Huidobro”. 
Anota que también en Buenos Aires hay recorridos guiados sobre Borges y Cortázar, y la última vez que estuvo ahí compró “una guía literaria de la ciudad, donde se hace un recorrido calle por calle (en esta banca se sentaba Macedonio [Fernández]a conversar todos los jueves, etc.).” Desafortunadamente, “creo que aquí no tenemos nada parecido sobre Paz ni sobre ningún otro escritor”. 
El año que viene se celebrará el centenario de Octavio Paz, pero no hay un museo dedicado al poeta; él vivía en un apartamento en Reforma, donde un incendio consumió parte de su biblioteca y archivo. El gobierno le ofreció entonces una casa en Coyoacán, pero por no sé qué problemas, esa casa ahora la ocupa la Fonoteca.
Hace poco leí las cartas –publicadas por Tusquets como libro– que Bioy Casares le envió a Silvina Ocampo y a su hija Marta desde Francia y otros países en 1967. Ahí anota que "Rye resultó una ciudad prodigiosamente linda. Es, por lo demás, la ciudad, donde vivió Henry James, desde el noventa y tantos hasta 1916. Vi su casa, su jardín, su escritorio, su reloj (igual al mío), su bastón, sus cartas y fotografías".

De vuelta en Francia, escribe: "A las doce almorcé en el hotelito de Barbizon donde vivió Stevenson y escribió sus Forest Notes. Fotografié el lugar porque es muy lindo y por piedad y reverencia. El restaurante (pequeño hotel) de Barbizon donde almorcé ayer y donde vivió Stevenson es la Hostellerie du Bas-Bréau".
Ya en Edimburgo había visitado “la casa natal de Stevenson, la casa natal de Conan Doyle y una casa donde Stevenson vivió catorce años, no lejos de Pintland Hills”, y menciona que por casualidad encontró un ómnibus en que hizo un recorrido de hora y media por la ciudad y parte del “Stevenson country”.

En Columbus, Ohio, se conserva la casa de James Thurber, y una parte se usa para alojar a algún escritor, como una especie de beca.
En México se conserva la capilla Alfonsina –la casa de Alfonso Reyes–, pero no es un museo que uno pueda visitar y donde se puedan comprar sus libros, fotos y otros objetos, así como folletos y videos. Tampoco hay recorridos guiados.
No se ha sabido promover este tipo de turismo, como me escribe Lauro.
En Coatepec, se puede visitar “la casa de María Enriqueta”, ya es algo, aunque ella no
vivió mucho ahí.


Foto de Neruda con el mascarón de proa de un barco.
(El poeta coleccionaba conchas y luego las donó a una universidad).




La casa de Neruda en Valparaíso, conocida como La colmena.

Publicado en el Diario de Xalapa el sábado 11 de mayo 2013

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